¿No te gusta tu letra? ¡Con estos consejos podrás mejorarla!

Desde que aprendimos a escribir, nuestros padres y maestros se han esforzado por intentar que nuestra letra sea bonita. Por este motivo, todos, o por lo menos la mayoría de nosotros, conocemos los cuadernos de caligrafía y lettering tanto de mano imprenta como de manuscrita. A pesar de que estas increíbles herramientas nos hayan ayudado en su tiempo nuestra letra puede verse afectada por la falta de práctica en la actualidad. Además, por el uso constante de celulares, computadores y tabletas, la movilidad de nuestras manos y dedos resulta perjudicada y, por ende, nuestra caligrafía también. Pero no te preocupes si es que al escribir sientes que el interlineado se va para abajo, que una letra se mezcla con la otra o si es que tu hijo tiene dificultad para tener una buena letra. Hay varios consejos para mejorar la caligrafía que te ayudarán tanto a ti como a tu pequeño ¿Quieres conocerlos? ¡Sigue leyendo! El principal consejo para mejorar la caligrafía es tener una postura corporal adecuada al momento de escribir. Asegúrate de que puedas apoyar los brazos sobre el escritorio y recuerda que es esencial tener el suficiente espacio para descansar el antebrazo de la mano dominante. Asimismo, la espalda debe estar recta en todo momento y se debe evitar bajar demasiado la cabeza hacia el papel pues hacerlo lastimará nuestro cuello. También, es importante poner los pies en el suelo, evadiendo superficies como la parte de al frente del escritorio, la silla o incluso el otro pie. Por lo mismo, se recomienda no cruzar las piernas e intentar escribir con los pies delante de la silla apuntando hacia adelante. Para mejorar la caligrafía primero debemos identificar en que estamos fallando. Para hacerlo, empieza escribiendo un párrafo de 5 a 8 oraciones del tema que tu elijas. De igual manera, puedes optar por escribir una carta, un cuento o hacer el borrador de un documento importante que debas llenar; pero si no te sientes creativo igual puedes copiar el pasaje de un libro o la noticia de un periódico. Después de haber terminado, lee tu texto e identifica tu tipo de letra ¿La mayoría de trazos son rectos y rígidos o tienen un aspecto redondo y lleno de lazos? Responder esta pregunta te ayudará a analizar la manera en la que debes escribir para mejorar tu caligrafía. Además, también es un ejercicio muy divertido y que te ayudará a desarrollar tu creatividad. Es fundamental escoger el material adecuado para escribir si es que quieres obtener buenos resultados. Si tu objetivo es mejorar la caligrafía asegúrate de utilizar un esfero en buen estado ya que uno mordisqueado o con poca tinta no hará más que desmotivarte. Ten en cuenta que los esferos finos son más difíciles de sujetar y pueden cansar los músculos de la mano rápidamente. Por ejemplo, entre estos encontramos al típico Bic azul o negro que todos tenemos en nuestras casas u oficinas y utilizamos para firmar o llenar documentos. Por otro lado, los bolígrafos llamados “rollerball” son los recomendados por excelencia para obtener una escritura más suave y bonita; pero ten cuidado si eres zurdo ya que al ser esferos de tinta acuosa pueden llegar a manchar la hoja. El querer mejorar la caligrafía siempre trae consigo un motivo. Puede que tu meta sea impresionar a tu novio/a con una carta escrita a mano, llenar correctamente los documentos del trabajo o que tu hijo mejore sus calificaciones o su rendimiento académico dejando de entregar deberes ilegibles. Una vez identificado el área en el que quieras mejorar busca los métodos más útiles y sencillos. Por ejemplo, si quieres mejorar tu caligrafía porque unas letras se ven más grandes que otras, prueba con escribir en un cuaderno de doble línea. Asimismo, si es que notas que escribes muy pegado y todas las letras se vuelven una sola puedes probar con escribir en cuadernos de cuadros. Estos te ayudarán a respetar el espacio entre cada letra y volver más legibles tus palabras y oraciones. Uno de los problemas más comunes de las personas con mala letra es la sujeción incorrecta del bolígrafo o lápiz. La mayoría de nosotros está acostumbrado a coger el esfero como una garra. Es decir, de forma que los dedos queden fruncidos y muy apretados. Sin embargo, y aunque nos cueste creer, esta manera de sostenerlo es incorrecta. Para sujetar bien el bolígrafo o lápiz es necesario estirar los dedos, no doblar la muñeca y hacer fuerza desde el hombro. Es normal que al principio nos resulte extraño, pero notaremos una gran mejora después de escribir de esta manera por un tiempo. Incluso, puedes hacer el ejercicio del lápiz imaginario para ejercitar los músculos del hombro y estar acostumbrado cuando te toque llevarlo a la práctica. Grafólogos recomiendan escribir siempre encima de tres o cuatro hojas para que estas ayuden haciendo un efecto de “colchón”. De la misma manera, si es que estas escribiendo en una hoja delgada es aconsejable colocar una cartulina o un cartón pequeño debajo de esta. Hacerlo te permitirá obtener un mejor resultado al escribir ya que la letra tendrá el grosor perfecto y también será más legible. Eso sí, toma en cuenta que un soporte demasiado grueso puede distorsionar tu letra por lo que no debes abusar de este truco. De igual forma, empieza utilizando papel interlineado para ir interiorizando las líneas y la distancia entre los trazos de arriba a abajo. Esto te permitirá tener avances en un menor tiempo y lo mejor de todo es que ¡Hay una gran cantidad de modelos para escoger! Escoge las hojas que más te agraden dependiendo de tu edad o de la edad de tu pequeño. Mejorar la caligrafía no tiene porque ser aburrido o frustrante. Más bien, lograrlo es un proceso que incluye varias actividades divertidas entre las que se encuentran pintar, dibujar, jugar con plastilina, entre otras. Para desarrollar el grado de desarrollo psicomotriz necesario para trazar con precisión las letras puedes realizar varios de los ejercicios anteriores.
Con estos trucos aprendí a leer varios libros en poco tiempo

La lectura es fundamental para el desarrollo de nuestra mente y de nuestras capacidades, pero recuperar o practicar constantemente este hábito puede resultar difícil; principalmente cuando nos proponemos leer una determinada cantidad de libros en cierto tiempo. No todas las personas pueden leer varios libros al mismo tiempo. Sin embargo, esto trae varios beneficios para nuestra vida diaria. Por ejemplo, es útil para asimilar la información rápidamente y dejar que la mente disfrute de varios géneros a la vez. Asimismo, intercalar la lectura de varios libros hace que sus historias se mantengan frescas y es una buena forma de compararlos. Pero, para obtener estos resultados ¿Cuál es el gran primer paso? ¿Qué ocurre si no logramos leer lo suficiente cada año? Decidir cuánto leer depende de cada uno, pero si te propusiste leer una cantidad de libros, trata de acabarlos todos para no generarte ansiedad innecesaria. En el caso de que no hayas logrado cumplir con tu meta no te preocupes hay una forma de aliviar tu frustración. Existen algunos trucos que pueden ayudarte a hacerlo o, al menos, a conseguir un tiempo de lectura más productivo. Aunque, con un poco de suerte y dedicación, de seguro aumentarás un poco la cantidad de libros que pasan por tus manos este año. A continuación, te detallaré consejos o trucos que puedes aplicar en tu vida cotidiana para leer más libros en poco tiempo: 1. Leer todos los días: Tener una rutina de lectura diaria es lo mejor para leer varios libros en un año ya que todos los días avanzamos un poco. Entonces, de alguna u otra forma, podremos leer mucho más a lo largo de un período de tiempo. No es necesario leer libros tres horas todos los días, es suficiente hacerlo durante 20 minutos y en el horario que tú escojas. Conforme la lectura vaya convirtiéndose en una costumbre, podrás leer más en otros momentos del día o durante el fin de semana si es que dispones de tiempo libre. 2. Organiza tus lecturas: El primer paso para conseguir una lectura más productiva es organizarla y elegirla bien. No te dediques a escoger al azar o sin ningún tipo de criterio lo que vas a leer. Mejor, planifica una lista de lectura. Puedes empezar haciendo la lista con todos los libros que quieras leer de aquí a un futuro muy lejano. Tal vez encuentres cien o a lo mejor trecientos libros, pero no importa la cantidad que obtengas, tú simplemente hazlo. Adicionalmente, no olvides tener a la mano esta lista para actualizarla a medida que se te ocurran nuevos títulos pues será la base para tus planes de lectura. Te recomiendo dejar anotado los títulos de los libros que te propongas leer ya que tener nuestros objetivos por escrito nos ayudará a sentirnos más motivados para conseguirlos. 3. Leer libros más cortos: Aunque leer libros cortos parece una forma de hacer trampa, no es así. A veces nos metemos mucho con grandes y extensas sagas de novelas y por parte es genial. No obstante, al momento de querer retomar la lectura se pasó el año y sólo leímos a ese autor escribiendo esa saga en particular. Por este motivo, a veces conviene intercalar algunos libros muy gordos con otros más finitos. Además. si leemos más libros por año, accedemos a una diversidad cultural más amplia, conocemos otros autores y logramos leer libros de otros tipos. Podemos ir de la novela a la investigación periodística, de las biografías a los cuentos o de libros de negocios de vuelta a las novelas. 4. Lee varios libros a la vez: Hay algunas personas a las que no les gusta mucho hacer esto, pero leer varios libros a la vez tiene muchas ventajas. Para empezar, puedes compaginar distintos géneros y así elegir el que más te apetezca según el momento. Además, si te atascas con una de tus lecturas, puedes seguir avanzando con las demás sin llegar al bloqueo lector; y, si te gusta leer fuera de casa, es una manera de tener siempre un libro fino o de lectura más ligera cerca. 5. Combina diferentes géneros y estilos: Este consejo es muy importante, sobre todo si vas a leer varios libros a la vez. Si estás leyendo tres novelas al mismo tiempo, procura que las tres no sean de romance. Intenta compaginar géneros muy distintos como una novela histórica con una juvenil, un libro de relatos o incluso con una novela de terror o un cómic. Así tendrás más variedad para elegir según el momento del día o tu estado de concentración. También, es aconsejable que elijas libros de diferente número de páginas porque si estás leyendo dos libros a la vez, pero los dos son de 800 páginas, tendrás la sensación de que no acabarás nunca. 6. Lleva un libro siempre contigo: Si te gusta leer muchos libros a la vez procura que uno de ellos sea ligero para poder llevarlo siempre contigo. Si no te gusta hacerlo, intenta llevar el que estés leyendo a donde vayas o empieza a utilizar un e-book. El día está lleno de pequeños momentos que puedes aprovechar para leer y sería una pena desperdiciarlos por no tener el libro a mano. 7. Participar en alguna red social online para motivarse a leer libros: Las redes sociales nos motivan a publicar los libros que leímos y nuestra opinión al respecto. Existen plataformas en dónde podemos agregar los libros que leímos, dejar nuestros comentarios sobre ellos y hacer amigos lectores. Estas son una gran herramienta para conocer nuevos libros y autores, además incluyen desafíos de lectura que consisten en fijar la cantidad de libros que queramos leer en el año. En el transcurso de este tiempo la plataforma nos informará cómo vamos con respecto con nuestra meta. 8. Escuchar audiolibros: A pesar de que no es lo mismo que leer libros físicos o digitales el resultado final es similar. Hay veces en las que estamos muy cansados o simplemente no podemos sostener un libro o un lector electrónico en nuestras manos. Para estos casos los audiolibros son excelentes, así mientras hacemos
Probablemente no sepas cómo fomentar la lectura en niños, pero hoy te lo cuento

La lectura es una gran herramienta y un recurso imprescindible para educar a nuestros niños. Leer no solo les permite conocer distintas historias y mundos, sino que los educa, aumenta su creatividad e imaginación y despierta sentimientos, sensaciones y reacciones en ellos. También, favorece el conocimiento de sus emociones y el desarrollo de distintas maneras de expresarse.Además, los libros son una fuente de conocimiento, potencian la memoria y ayudan a desarrollar la empatía y el pensamiento. Por estos y más motivos, es importante estimular la lectura para niños desde edades muy tempranas. Crear un hábito de lectura desde la infancia Leer implica el dominio de una gran gama de habilidades y destrezas perceptivas e intelectuales por parte de nuestro niño. Dado que el proceso de lectura es algo gradual, los padres siempre nos preguntamos cuál es el momento perfecto y oportuno para introducir a nuestro pequeño en la lectura.Muchos expertos aconsejan que se inicie la lectura cuando el niño haya alcanzado algo de madurez lectora; la cual depende de la experiencia del niño y del medio en donde vive. Los padres pueden motivar y ofrecer un entorno sociocultural favorable para que el niño se anime a aprender a leer. Aunque los métodos y recursos didácticos desarrollados por padres y profesores son muy satisfactorios también. Dando como resultado que los libros infantiles se multipliquen constantemente en las estanterías de las librerías y las bibliotecas abran más puertas y recintos orientados a fomentar la lectura para niños más pequeños. ¿Qué debo considerar antes de introducir la lectura para niños? Para determinar el momento idóneo para empezar a introducir al niño a la lectura es importante considerar: ¿Cómo lograrlo? Muchos padres nos quejamos por el hecho de que nuestros hijos no leen. Sin embargo, la mayoría de veces el problema radica en que no sentamos las bases de este hábito ni generamos el gusto por la lectura. Si este es tu caso ¡No te preocupes! La guerra aún no está perdida y aún estamos a tiempo de lograr que nuestro hijo se convierta en un buen lector. A continuación, te mostremos una serie de consejos para fomentar la lectura para niños. Así, ellos verán la lectura como algo importante para su aprendizaje y sus vidas: 1. Dedicar tiempo a los niños: Muchas veces nos damos cuenta de que siempre nos falta tiempo para hacer todo lo que tenemos que hacer. No obstante, si queremos fomentar la lectura para niños, debemos dedicarles al menos 20 o 30 minutos para acompañarlos con ella, leer en conjunto y escucharlos. Esto es fundamental para que los pequeños vayan adquiriendo el hábito lector. 2. Conocer sus gustos: Así como a algunos niños no les gusta jugar juegos típicos o ver los mismos dibujos que sus amigos, tampoco tienen porqué gustarles los mismos libros. Los padres, tíos, abuelos, etc., conocen mejor que nadie a sus niños y conocen qué historias o personajes van a gustarles más. 3. Pedir consejo y conocer los libros adecuados para su edad: Siempre es bueno pedir ayuda a especialistas a la hora de adquirir o tomar en préstamo un libro ya que cada libro está recomendado para una determinada edad. Por lo tanto, elegir un libro fuera de la edad recomendada puede ser perjudicial para nuestro niño al hacerle sentir que es demasiado difícil o fácil de entender o leer para él. 4. Proponer / recomendar lecturas y dejarles elegir: Si ya conocemos los gustos de nuestros niños y tenemos una lista de libros en función de su edad, es momento de darles nuestra recomendación. Podemos proponerles una serie de libros para que ellos elijan libremente qué es lo que quieren leer o recomendarles los libros que nos gustaban a su edad. Los niños ya tienen capacidad crítica por lo que al hacer esto se sentirán importantes en todo el proceso lector y estarán más implicados con el libro en cuestión. 5. No imponer la lectura: En este punto hay que ser asertivos y jugar con la recompensa para incentivar la lectura ya que la imposición es el peor camino. Obligar al niño a leer un tiempo determinado cada día solo propiciará que el niño aborrezca la lectura y no la contemple como un pasatiempo o hobby. Es aconsejable que propongamos a nuestros hijos libros que alimenten su curiosidad, pero en ningún momento debemos prohibirles u obligarles a leer a leer un libro u otro. 6. Lograr que vean la lectura como un juego: Es importante conseguir que nuestros niños vean la lectura como un juego, así ellos podrán programar una serie de actividades alrededor del libro y de su historia. Algunos ejemplos muy buenos pueden ser que lea a sus peluches, que se disfrace o que realice un dibujo al finalizar la lectura. Un consejo práctico es dramatizar las lecturas ya que así esperarán con ansias este momento del día. 7. Crear espacios de lectura en casa y marcar rutinas diarias: Al igual que nuestros niños tienen un espacio para jugar, comer y descansar, también deben tener un espacio dedicado al libro y la lectura. Esto ayudará a los niños a ver la lectura como algo normal en sus vidas y pasará a formar parte de ella sin mayor dificultad. Es importante marcar rutinas diarias para lograr y crear el hábito lector en ellos. 8. Abrir las puertas a la lectura digital: La lectura y el mundo digital están cada día más ligados gracias a la llegada de las tabletas, los móviles y las televisiones, pero lo positivo es que ahora existen libros interactivos en los que cada niño puede construir su propia historia, completarla entre otras cosas. Puedes descargar y acceder a muchos libros que serán una excelente opción para que se distraigan mientras van en el auto, de viaje o antes de irse a dormir. Lo mejor que podemos hacer como padres es tratar de adecuarnos a estas nuevas tecnologías y considerar que el papel y lo digital son capaces de convivir perfectamente. 9. Hablar sobre libros y asociarlos a cada momento o situación: Hay que aprovechar
Mi hijo no quiere hacer deberes solo ¿Qué puedo hacer?

A todos los padres nos ha pasado por lo menos una vez que la hora de acompañar a nuestros hijos a hacer sus tareas se ha convertido en un verdadero martirio. Algunos pequeños gritan y lloran, otros hacen oídos sordos, los demás buscan maneras de procrastinar, etc.; y, aunque estas actitudes nos resulten absurdas, son completamente entendibles. Después de una larga jornada de clases, lo que todos los niños esperan es ver televisión un rato, jugar con sus juguetes o dar un paseo por el parque; no sentarse a resolver ejercicios matemáticos, completar oraciones de lengua o preparar un examen de historia. Sin embargo, completar las tareas escolares es necesario ya que la mayoría de veces estas tienen un gran peso en la calificación final por lo que no hacerlas implica obtener malas calificaciones e, incluso, quedarse de año. Si este es tu caso ¡No te alarmes antes de hora! Con los siguientes consejos tus hijos podrán aprender a hacer deberes solos y a mejorar su rendimiento académico en un abrir y cerrar de ojos. ¡Sigue leyendo! Antes que todo ¿Por qué nuestros hijos no quieren hacer deberes? Existen muchas razones por las cuáles nuestros pequeños no quieren hacer deberes, pero las más comunes son: Si es que a nuestro hijo no le gusta o no le interesa lo suficiente una materia, es probable que tampoco le llame la atención realizar sus deberes. Incluso, estos pueden hacer que la llegue a detestar por completo. Por esta razón, es importante siempre conocer los gustos de nuestros pequeños y encontrar maneras de incentivarlos hasta que logren aprender a hacer deberes solos. Les resultan muy difíciles: Una de las razones más comunes por las cuales los niños no hacen sus deberes es que estos les resultan difíciles de completar o resolver. Si es que a nuestro pequeño se le dificulta una materia, es probable que deje sus deberes para el último o simplemente no los haga. Para evitar que esto suceda, intenta explicárselos tú o recurre a lugares que brinden apoyo escolar. Consejos para que tu hijo haga sus deberes solo en un abrir y cerrar de ojos Un error común de los padres es reclamar a nuestros hijos porque no quieren hacer deberes u obtienen bajas calificaciones cuando “la escuela es su única obligación”. Sin embargo, puede que estén pasando por algún momento difícil o tengan algún problema que no conozcamos por no hablar con ellos. Por este motivo, es necesario que antes de hacer cualquier otra cosa le preguntemos a nuestro hijo por qué le cuesta tanto hacer deberes; y, una vez que nos haya respondido, busquemos la solución más factible tanto para él como para nosotros. Por ejemplo, si es que está cansado podemos darle un tiempo de ocio antes, si es que le gusta su espacio de trabajo podemos adecuarlo según sus gustos, etc. Todos los padres queremos que nuestro pequeño se convierta en un estudiante exitoso y obtenga las mejores calificaciones; pero muchas veces olvidamos que lograrlo implica un proceso. No pretendas que de la noche a la mañana tu hijo sea un genio matemático o un experto en lenguaje, solo basta con observar mejoras. Asimismo, nunca menosprecies su trabajo y su esfuerzo ya que esto solo lo desmotivará y evitará que siga trabajando en sus estudios. Recuerda no juzgar con ojos de adultos sus deberes pues lo que a nosotros nos puede tomar 5 minutos, a ellos les puede tomar 20 y es normal; recién están aprendiendo. Aunque a veces nos pueda resultar difícil, siempre es necesario tener paciencia con nuestros pequeños. Evita gritar o forzar a tu hijo a hacer sus tareas escolares pues para que pueda aprender a hacer deberes solo, los debe asociar con algo positivo. Primero, es importante hacerles entender a nuestros niños que todos tenemos responsabilidades y, a pesar de que nos disgusten, debemos cumplir con ellas. Sin embargo, pueden presentarse circunstancias puntuales que impidan terminar esta actividad. Por ejemplo, puede que tu hijo no haya dormido bien, esté pasando por un momento difícil, le duela la cabeza, etc. En estos casos, es conveniente no forzar a nuestro pequeño y que sea él quien le explique a su profesor los motivos por los que no ha podido hacer sus deberes. Así, no sólo les enseñaremos sobre responsabilidad, sino también sobre cómo afrontar una situación por sí mismo. Muchos padres les dan haciendo las tareas escolares a sus hijos para evitar que saquen malas notas. Sin embargo, lo que no saben es que este es el principal motivo por el cual luego se les dificulta aprender a hacer deberes solos. Entendemos que después de una hora viendo que tu niño no puede resolver el mismo ejercicio, tengas ganas de coger el lápiz y resolverlo tú; pero debes recordar que al hacerlo solo estas desarrollando su dependencia en ti. Las tareas escolares son responsabilidad de nuestros hijos, no la nuestra. Por lo tanto, podemos responder sus dudas, enseñarles métodos que les faciliten el momento o simplemente hacer que dejen el ejercicio en blanco. Así, el profesor sabrá que no comprende ese ejercicio y podrá explicárselo de nuevo. Al establecer una rutina en casa, tu hijo sabrá exactamente cuando tiene que hacer las cosas. Para hacerlo, establece tiempos y secuencias de actividades según sus necesidades. Por ejemplo, cuando llegue del colegio primero debe almorzar, luego puede jugar 30 minutos y después comenzar a hacer las tareas escolares. Así, tendrán un momento de descanso y podrán despejar su mente antes de empezar. Procura fijar un horario para comenzar y otro para terminar pues la mayoría de niños amplían el tiempo de los deberes por distraerse con cualquier cosa. Asimismo, plantea una actividad divertida para ellos al finalizar y al haberlas hecho correctamente como ver la televisión o salir un rato al parque. Esto los motivará a acabar sus tareas rápido y bien. Si es que queremos que nuestros hijos puedan aprender a hacer deberes solos es fundamental fomentar su autonomía. Para hacerlo, debemos evitar ciertas acciones
¿Quieres desarrollar al máximo la creatividad de tus hijos? ¡Estos consejos te ayudarán!

La creatividad es una habilidad inherente al ser humano, aunque se ve mucho más evidenciada en los niños. Lastimosamente, con el paso de los años, la mayoría de pequeños van perdiendo esta capacidad como resultado de la falta de espacios para ponerla en práctica o de su crianza. Esto se debe a que muchos padres no tienen presente que desarrollar la creatividad de los niños es necesario y trae ventajas tanto para su vida actual como para su vida futura. Por ejemplo, las personas con un pensamiento creativo avanzado generalmente poseen mayor autoconfianza. Asimismo, suelen ser más inteligentes y tener una mejor capacidad de resolución de problemas pues les resulta más fácil encontrar diferentes maneras de solucionar un mismo conflicto. Sin mencionar el desarrollo de otras habilidades como la memoria, el pensamiento crítico y otras propias de un líder. Por lo tanto, criar niños creativos es importante y esencial ¿Quieres saber cómo hacerlo? ¡Sigue leyendo! Pero primero ¿Qué es la creatividad y por qué es tan importante? La creatividad es la habilidad de crear una idea o un objeto haciendo uso solo de la imaginación. Esta capacidad es sumamente importante en el ámbito social, educativo y laboral pues las personas creativas son las primeras en encontrar la respuesta a un problema o a una situación específica. Además, suelen adaptarse a los cambios con rapidez y, gracias a su buena autoestima, la mayoría posee excelentes habilidades sociales. Desarrollar el pensamiento creativo y desaprender las actitudes psicológicas que obstaculizan la habilidad de crear es necesario ya que la creatividad en sí es esencial; incluso, sin ella hubiera sido imposible la innovación y, por ende, el avance y evolución de la sociedad. Por esto, es necesario permitir y fomentar la creatividad de los niños desde que son pequeños. Así, tendrán el doble de herramientas para su futuro y les garantizaremos una vida plena. ¿Qué errores en la crianza acaban con la creatividad? Como padres, muchas veces cometemos errores en la educación que acaban con la creatividad de nuestros pequeños. Algunos de ellos son: ¿Cómo podemos desarrollar la creatividad de los niños? Con estos increíbles consejos podrás desarrollar la creatividad de los niños en un abrir y cerrar de ojos: Gran parte de nosotros recordamos con una sonrisa a nuestra mamá o papá contándonos cuentos antes de irnos a dormir. Bueno, esta actividad no solo es útil para lograr que nuestros pequeños duerman rápido y bien, sino que también es excelente para desarrollar su creatividad. Si queremos asegurar su participación activa en el proceso un gran truco es ir variando los acontecimientos que suceden en la historia y dejarles elegir como continua. Por ejemplo, cuando se presente el problema del cuento podemos preguntarle cómo quiere que continúe y hacer que redacte uno propio. Además, esta actividad igual le permite desarrollar sus habilidades lectoras, de memoria y del lenguaje. Pintar y dibujar son actividades excelentes para desarrollar al máximo la creatividad de los niños. Estas les permiten plasmar en papel o en lienzo diversas cosas que se han imaginado e igual es una herramienta sumamente útil en psicología. La razón es que los niños, principalmente aquellos menores a 9 años, no conocen todavía cómo expresarse o comunicarse de manera idónea. Entonces, el dibujo y la pintura son un medio eficaz para saber cómo se sienten o si tienen algún problema. Eso sí, asegúrate de darles los materiales adecuados según su edad y proporcionarles todo lo necesario. También, recuerda pedirles a tus pequeños que te expliquen su pintura o dibujo una vez que hayan finalizado para fomentar el desarrollo de su comunicación. Los juegos de palabras son los mejores para lograr pasar un tiempo de calidad en familia y desarrollar la creatividad de nuestros pequeños. Para ponerlos en práctica no es necesario buscar los más largos o complejos, basta con los tradicionales como “veo veo” o “el ahorcado”. Si es que ya jugaron todos los juegos de palabras clásicos pueden ir aumentando la dificultad con unos que requieren más vocabulario y habilidades lingüísticas como “encadenados”. Este consiste en que una persona debe empezar diciendo una palabra, la siguiente debe mencionar otra con la última letra o sílaba de la anterior y así sucesivamente. Visitar museos y exposiciones de arte es un plan ideal para pasar un fin de semana divertido e interesante. Observar obras de arte, independientemente de si son pintura, dibujo o arcilla, estimula en gran medida la creatividad de los niños. Además, les permite visitar lugares nuevos y conocer datos sobre la cultura y el arte de su país y de distintas partes del mundo. Sin mencionar que fomenta su faceta analítica y crítica pues les permitirá identificar su estilo, ver qué les llama la atención y conocer cuál rama del arte les gusta más. Entonces ¿Qué esperas para aprovechar junto a tus pequeños los lugares artísticos de tu país? Armar rompecabezas es un método lúdico que fomenta varias habilidades de nuestros pequeños. A pesar de que en un principio pensemos que no es muy útil para su creatividad porque la imagen final ya está armada; los rompecabezas son la primera herramienta para desarrollar la planificación, el aprendizaje y la búsqueda de soluciones que es un sinónimo de creatividad. Entonces, es un juego que les invita a equivocarse una y mil veces intentando encajar las piezas, pero que, al mismo tiempo, fomenta la resolución de problemas. Además, existen una gran variedad de rompecabezas entre los que encontramos paisajes, mapas, ciudades, partes del cuerpo humano, etc.; de manera que nuestros pequeños podrán aprender sobre diversos temas al mismo tiempo que juegan y se divierten. ¿Qué mejor manera de descubrir cosas nuevas y desarrollar la creatividad que mediante la práctica de experimentos? Para esto, puedes buscar en internet algunos experimentos fáciles y rápidos para hacer junto a tu hijo según la edad que tenga; y, una vez que haya escogido los que más le llamaron la atención ¡Manos a la obra! Los experimentos permiten que nuestros niños descubran y practiquen principios básicos de química, física y
¡Quiero perder el miedo a hablar en público!

El miedo a hablar en público es un tipo de ansiedad muy frecuente que puede variar desde el nerviosismo leve hasta el miedo paralizante o pánico. Muchas personas con este miedo evitan por completo las situaciones en las que tienen que hablar o sufren en su transcurso. Hablar en público no es tarea exclusiva de políticos y famosos en ruedas de prensa. Más bien, casi todas las personas pueden verse en la necesidad de presentar un proyecto en una sala de juntas, en una celebración familiar o en una reunión del colegio. Para muchos, independientemente de que lo hagan mejor o peor, es un mero trámite que no produce molestia. Sin embargo, para otros, la mera idea de tener que hablar frente a más gente les quita el sueño; literalmente. Sin embargo, la preparación y la persistencia son elementos que pueden ayudarte a perder el miedo a hablar en público. La glosofobia o miedo a hablar en público. La fobia a hablar en público va acompañada de síntomas físicos que dificultan salir victorioso del trance y lo empeoran. Además, tiene varias consecuencias como influir negativamente en el ámbito laboral y en el social. Es imposible saber cuánta gente padece esta fobia ya que no es algo que se va pregonando por ahí; pero existe un estudio que asegura que un 75% de las personas la tienen. Por esto, es conveniente preguntarse si los afectados responden a un perfil concreto ¿Por qué ellos y no los demás? Aunque no existe una explicación universal, sí influyen tres grandes variables: · Una experiencia negativa en el pasado: No tiene por qué haber sido una experiencia vivida en primera persona, quizás le paso a un compañero o lo vimos en el cine. Sea como sea, haber experimentado burlas, humillación pública o bullying, sobre todo en la adolescencia, hace que nuestra autoestima se vea afectada. Por ende, haremos lo que sea para que no vuelva a suceder. · Timidez o introversión: Hay gente a la que le gusta el aislamiento y prefiere no relacionarse con otros, provocándoles entonces cierta dificultad a la hora de comunicarse. La timidez o introversión pueden ser componentes genéticos que se derivan como respuesta del temor, la ansiedad o el miedo a determinadas circunstancias. · Falta de confianza: Algunos somos abiertos, extrovertidos y no hemos sufrido una experiencia negativa hablando en público. Sin embargo, pensamos que no lo vamos a hacer bien; pero la mente es poderosa por lo que, si pensamos que lo haremos mal, lo haremos mal. Además, la no asimilación hace que uno se sienta inseguro en determinados contextos comunicativos. Cómo perder el miedo a hablar en público Existen diferentes grados de rechazo a la oratoria pública. Entonces, hay que diferenciar entre la gente que tiene fobia y no puede hablar en público y aquellos a quienes hacerlo les provoca cierto estrés y ansiedad. Sin embargo, si quiénes solo sienten ansiedad no vencen sus miedos pueden llegar a desarrollar fobia. A continuación, te daremos algunas recomendaciones para poder afrontar y perder el miedo a hablar en público: El mejor remedio para vencer el miedo a hablar en público es la terapia de choque. Si tenemos miedo a hablar en público y no lo hacemos vamos a sentir más ansiedad, tensión y nuestro temor se reforzará. Aunque en un primer momento los mecanismos biológicos (sudoración, palpitaciones, etc.) pueden aumentar, después de un tiempo lo lograremos superar. Así, podremos comprobar que, si nadie se ha reído, lo hemos conseguido y no ha sido para tanto. Toma el cepillo del pelo, pero no para hacer playback de tu canción favorita, sino a modo de micrófono para preparar tu exposición. Tienes que considerar la voz y el lenguaje corporal ya que esto ayudará a tener una mejor presentación. Recuerda que cuidar tu entonación, utilizar los gestos adecuados y mantener una postura firma es fundamental. Solo ensayando mucho podrás superar el miedo. Tener claro que vas decir también es un antídoto eficaz contra el nerviosismo. Para ello hay que trabajar con anticipación el tema por escrito y elaborar un esquema con los puntos principales a organizar. Igual, hay que considerar la duración del discurso, el estilo y aclarar todas dudas que puedas tener sobre el contenido a exponer. En los momentos previos a la intervención también puedes realizar ejercicios de modulación, respiración y vocalización para perfeccionar la expresión oral. Recurre a técnicas de relajación y evita decir que estas nervioso ya que eso le hará darse cuenta a tu cuerpo que lo estás. Justo antes de hablar respira profundamente y bebe agua si es necesario. El miedo a hacer el ridículo se deriva del temor a ser juzgado. Un tropiezo o un despiste pueden generar en el ponente un sentimiento de vergüenza que nos impedirá continuar o minará nuestra seguridad durante el resto del discurso. Tomar la iniciativa y reírse de esta situación es una solución que resta importancia al fallo. Si uno se siente a gusto sobre el escenario, los demás también lo harán desde sus sitios. Hay discursos en los que pierdes el hilo de lo que estás diciendo o tu mente se pone en blanco por sentirte nervioso. La mayoría de veces te parecerá que permaneciste en silencio durante una eternidad cuando en realidad solo fueron unos pocos segundos; incluso si fue más tiempo, recuerda que al público no le importa contar con una pausa para considerar lo que les has dicho. Simplemente respira lento y continua al ritmo de antes. Trabaja en tu seguridad y autoestima si crees que son bajas. Confía en tu capacidad y ten en cuenta que el público no te va a juzgar a ti, sino a tu discurso. Es habitual que ante situaciones que nos hacen sentir inseguros nos dejemos llevar por los nervios. Algo que nos puede ayudar es controlar el ritmo cardíaco y respiratorio, pero la mejor solución es no prestar demasiada atención a los síntomas que indican nuestro nerviosismo. Para triunfar a la hora de hablar en público debes tener claro el objetivo de la charla. Domina el
Técnicas infalibles para aprender cómo ser un líder

De seguro alguna vez tuviste que hacer un trabajo en grupo en la escuela, colegio o universidad con alguien egocéntrico y/o grosero tratando de liderar tu equipo. O también, puede ser que en tu empleo actual tu jefe sea una persona complicada y no se lleve con más de dos o tres personas en la oficina. Sin duda, estas situaciones nos dejan un mal sabor de boca y nos hacen preguntarnos muchas cosas como qué pasaría si nosotros estuviéramos liderando, pero ¿Qué mejor respuesta que vivir la experiencia personalmente? ¡Es hora de no quedarnos con las dudas y arriesgarnos para conseguir el resultado deseado! El liderazgo es una de las habilidades más importantes en nuestra vida personal, académica, social y laboral. Asimismo, nos abre muchas puertas y nos permite empoderarnos para conseguir nuestros objetivos. Entonces ¿Qué esperas para aprender cómo ser un líder y todos los beneficios que esto trae para tu vida? ¿Por qué es tan importante el liderazgo? Debido a la desinformación y/o a los malos líderes que hemos observado podemos llegar a pensar que el liderazgo no es importante. Sin embargo, nada está más alejado de la realidad. Para empezar, los líderes permiten un cambio positivo en todos los ámbitos pues motivan a sus seguidores a ser mejores. Además, producen en ellos confianza, entusiasmo, esperanza, optimismo y compromiso para que puedan alcanzar sus objetivos. Los líderes son esenciales al ser el motor de las mejoras en la sociedad y trabajar por la supervivencia y bienestar de todos los individuos involucrados. Asimismo, permiten que las empresas, corporaciones y grandes proyectos se desarrollen correctamente y obtengan los resultados deseados. Sin mencionar que están en todas partes pues van desde la chica que lideraba los trabajos en grupo o el chico que organizaba el equipo de fútbol; hasta multimillonarios conocidos internacionalmente o dueños de empresas como Apple o Microsoft. ¿Quieres conocer a algunos de ellos? Pincha aquí. Quiero aprender a ser un líder, pero no sé cómo ¿Qué puede ayudarme? Para comenzar, es importante que sepas que, a diferencia de lo que dicen varias personas, el liderazgo es una habilidad que se adquiere; y tampoco hay una lista taxativa de características de un líder. Por lo tanto, nadie nace siendo un líder, sino que aprenden como convertirse en uno a través de la experiencia y del tiempo. Entonces ¡Puede que tengas madera de líder y no lo sepas! Pero si este es tu caso o, incluso, si sientes que no lo es ¡No te preocupes! A continuación, te daremos algunos consejos para que puedas aprender cómo ser un líder y conseguir todos tus objetivos. Lo primero que debes saber si quieres aprender cómo ser un líder es que la confianza en uno mismo es esencial. Recuerda que tener autoconfianza no es sinónimo de falta de humildad o de egocentrismo. Más bien, todo lo contrario pues si los demás ven que su líder no titubea para tomar decisiones difíciles estarán más seguros. Además de que obtendrán más confianza en ti al guiarlos y en sí mismos al observar la estabilidad del equipo. Por ejemplo, si en una situación de crisis de tu empresa dudas sobre tu elección lo más probable es que tus empleados comiencen a desesperarse. Mientras tanto, si observan que manejas este momento difícil con seguridad y confianza estarán tranquilos e, incluso, te tomarán como ejemplo para el futuro. Recuerda siempre demostrar esta confianza en ti mismo en todos los ámbitos, incluyendo el lenguaje corporal. Como mencionamos anteriormente, el liderazgo implica tener que tomar decisiones difíciles en situaciones críticas. Es importante que un líder asuma el control tanto de los acontecimientos positivos como de los negativos pues ambos sirven para mejorar. En otras palabras, debe aprovechar las oportunidades que se le presenten y tomar riesgos para alcanzar sus metas. Asimismo, debe saber qué hacer, qué evitar y cómo actuar frente sucesos inesperados o, si es que no lo sabe, debe buscar soluciones y alternativas. La capacidad para tomar decisiones es lo que distingue a los líderes buenos de los líderes promedio, así que ¡A trabajar en ello! Si quieres aprender cómo ser un líder es esencial que primero aprendas a comunicarte de manera correcta. Un buen líder debe transmitir a su equipo el objetivo que espera de forma clara y precisa para que así puedan cumplir sus expectativas. Muchas veces las personas tenemos una instrucción muy clara en nuestra mente, pero expresársela a los demás resulta complejo. Por esto, es fundamental que transmitamos bien los mensajes y dediquemos un espacio para preguntas después de cada explicación. Para ser un buen líder es necesario que tengas en consideración a todo tu equipo antes de tomar una decisión relevante. Esto les demostrará que son importantes para ti, que les tienes respeto y que evitarás perjudicarlos con tus acciones. Si es que te encuentras en una situación crítica es fundamental que escuches las opiniones de los demás; pues no solo les permitirá sentirse incluidos, sino que también será útil para reunir más ideas y llegar a un resultado que beneficie a todos. De igual forma, trata de conocer a tu equipo. Si bien es cierto que sabes exactamente qué hace cada miembro, no los conoces a fondo y, por ende, tampoco conoces sus necesidades. Tomate un momento para consultarles cómo se sienten, qué les gusta, qué les disgusta y cuáles son sus metas. El autocontrol emocional es fundamental en la vida. Principalmente, cuando eres un líder y los demás dependen de ti. Tomar el liderazgo implica tener que pensar con la cabeza fría y evitar que tus sentimientos y emociones te dominen; pues la impulsividad en exceso puede impactar negativamente en tu buena gestión. Además, actitudes como ponerse nervioso, desquiciarse por el enojo o perder el control de un segundo a otro afectarán el desempeño de tu equipo. Recuerda que esto no significa dejar de ser transparente con los demás o actuar carente de emociones. Más bien, hace referencia a demostrar la emoción adecuada en el momento preciso y abstenerse de cualquier
Consejos para ser más disciplinado y dejar la pereza de lado

La disciplina es un hábito necesario para alcanzar todos nuestros objetivos y metas en la vida. Por este motivo, es importante adquirirla y aplicarla desde que somos pequeños. Sin embargo, a medida que crecemos, distintos factores pueden influir e interrumpir el proceso disciplinario que llevamos formando desde hace tiempo. Principalmente, cuando son actividades placenteras o inmediatas como dormir, ver televisión o jugar videojuegos, pues entre descansar o hacer otras actividades que impliquen esfuerzo ¿Qué escogerías? Lamento informarte que si escogiste la primera opción ¡Tienes que darle un giro a tu vida! Está bien tomarte un tiempo de ocio de vez en cuando, pero si se vuelve constante puede afectar mucho tu vida social, académica y/o laboral. La disciplina es un pilar fundamental de una vida feliz y exitosa ¿Quieres saber por qué? ¡Sigue leyendo! ¿Por qué la disciplina es importante? Puede que en un inicio la disciplina no nos parezca fundamental o indispensable para obtener todo lo que deseamos, pero observando el panorama objetivamente, sí lo es. Sin disciplina cualquier actividad que hagas tanto en tu vida personal como en tu vida académica o laboral no tienen sentido ni objetivos; o, si es que los tienen, se convierten en imposibles de lograr ya que hasta para conseguir la más mínima cosa debemos esforzarnos y trabajar por ella. La disciplina es lo único capaz de derrotar las barreras que nos impiden alcanzar nuestras metas. Además nos permite tener equilibro interior y exterior al seguir los lineamientos de nuestra familia, escuela, colegio, universidad o trabajo; y nos convierte en líderes para imponer nuestros límites cuando sea necesario. Sin mencionar que incrementa la confianza en nosotros mismos al demostrarnos que todo es posible con constancia y dedicación. Por estos motivos y más, es sumamente importante ser disciplinado, pero si se te dificulta un poco o no sabes por dónde empezar ¡No te preocupes! A continuación, te contaremos algunos consejos que te ayudarán a aprender cómo ser disciplinado y dejar de lado la pereza. Desde el momento en el que buscamos cómo ser disciplinados tenemos un motivo o un objetivo que queremos alcanzar. Puede ser que quieras hacer ejercicio para obtener tu cuerpo deseado, mejorar tu rendimiento académico, obtener un ascenso laboral, entre otros; pero, sea cual sea tu meta, es importante identificarla y enfocarte en ella para cumplirla. Recuerda que no es necesario que sea motivante o que te llene de ilusión, lo fundamental es que tenga sentido para ti y para tu futuro. Incluso, puede que requieras aprender a ser más disciplinado por necesidad o simplemente porque quieres hacer algo bueno por un ser querido. Aprender cómo ser disciplinado es un proceso que, dependiendo del empeño y dedicación que le pongamos, puede resultar sencillo. Principalmente, porque al hacerlo gradualmente lo convertiremos en algo cotidiano. Es decir, a cabo de unos meses notaremos que las actividades que más nos costaban anteriormente, como levantarnos temprano, ahora nos resultan muy fáciles. Para empezar, puedes escoger tres acciones diarias que requieran ser disciplinado. Por ejemplo, hacer ejercicio, lavar los platos después de cada comida en lugar de dejarlos en el fregadero y llegar temprano a todas tus clases. Estas pequeñas rutinas te brindarán más seguridad y motivación, además de ser el inicio de más acciones que involucren disciplina. La mayoría de personas tienen la mala costumbre de dejar todas sus obligaciones para después en lugar de cumplir con ellas apenas puedan. La procrastinación es, sin lugar a duda, el peor enemigo de la disciplina ya que; aunque empieza como un factor pequeño o sin importancia, destruye nuestro progreso cuando se convierte en un hábito. Esta mala práctica deja que todas nuestras actividades se acumulen hasta el punto en el que debemos elegir si realizarlas o dejar de hacerlas. Por un lado, podemos escoger completarlas con el peligro de cometer errores por la presión y el estrés; mientras por el otro podemos dejarlas completamente para librarnos de estas emociones negativas. Además, la procrastinación aumenta la ansiedad que tenemos con esa tarea y nos desanima igual si la completamos o si no lo hacemos. Por este motivo, es importante que aprendas cómo combatir la procrastinación antes de proponerte rutinas disciplinarias. ¿A quién no le ha pasado que se ha propuesto una meta y a los pocos días la ha dejado en el olvido? No importa si esto te sucedió una o varias veces, ahora debes tomar en cuenta tu presente y lo qué estás haciendo para mejorar tu futuro. Si únicamente piensas en las veces que fallaste, condicionarás a tu cerebro con la idea de que no vas a poder lograrlo esta vez tampoco. Y puede que sí hayas sido indisciplinado en el pasado, pero ¡Todos lo hemos sido! Interioriza estos fallos como aprendizajes que te inspiren y te sirvan para mejorar. Recuerda: Siempre puedes empezar de nuevo, incluso, puedes empezar desde cero y aún así lograr todo lo que te propongas ¡Ánimo! La disciplina va de mano con la organización de modo que, si quieres aprender cómo ser disciplinado, también debes aprender cómo organizarte eficazmente. Para esto, puedes hacer uso de un calendario, de una agenda o utilizar los recordatorios o las alarmas de tu celular. Una vez escogida la herramienta que emplearás toma en cuenta lo siguiente: Todos tenemos una debilidad basada en la indisciplina. Algunos ejemplos son comer mucha comida chatarra, ser adictos a un programa de televisión o a un videojuego, dormir de más en las mañanas, etc. Sin embargo, y aunque nos causen un placer inexplicable, debemos reconocer estas debilidades y trabajar en ellas para vencerlas. Ser conscientes de nuestras debilidades nos permite conocer nuestros límites, fortalezas y recursos personales para lograr transformarnos en nuestra mejor versión. No te preocupes si es que te cuesta más de lo normal al inicio, la disciplina se desarrolla y se ejercita poco a poco. Con el pasar del tiempo notarás que dejar de lado estos malos hábitos se vuelve parte de tu día a día y de tu crecimiento personal. Aprender cómo ser disciplinado, al
Creo que mi hijo es ambidiestro ¿Debo preocuparme?

En tiempos pasados, era muy habitual fijarse en las manos de los niños mientras llevaban a cabo sus tareas y la mayoría de veces se buscaba que trabajasen siempre con la mano derecha. Médicos, maestros y otros profesionales recomendaban a los padres obligar a los niños a ser diestros; incluso, cuando mostraban una clara predominancia de la mano izquierda. Hoy en día, ser zurdo no conlleva ningún problema más allá de algunas barreras que pueden encontrarse con ciertos objetos o instrumentos diseñados para las personas diestras. Por lo tanto, no importa si una persona es zurda o diestra, sino que tenga determinada su lateralización, pero ¿Qué sucede cuando un niño no se lateraliza a lo largo de su desarrollo y se presenta como ambidiestro?La lateralidad se desarrolla durante los primeros años de vida del niño. Cuando la lateralidad no se desarrolla adecuadamente podemos encontrarnos con niños ambidiestros, con lateralidad cruzada o contrariada. Estas dificultan el aprendizaje infantil y, si las observamos en nuestro hijo, debemos informarnos sobre cómo ayudarles a definir su lateralidad con actividades de motricidad. ¿Cómo saber si un niño es ambidiestro? Los niños que presentan desorganización en su lateralidad son aquellos a los que les cuesta mucho reconocer la izquierda y la derecha o los que no se ubican en el espacio cuando les damos instrucciones. Por ejemplo, se les complica seguir la orden «tráeme las tijeras que están encima del mueble de debajo del radio». También, son aquellos niños que siguen silabeando al leer a pesar de haber aprendido esta destreza hace tiempo. Estos no consiguen hacer una lectura comprensiva y realizan inversiones tanto en la lectura como en la escritura; de modo que pueden llegar a escribir b por d o leer p en lugar de q. Muchas veces los niños ambidiestros parecen desesperados por tareas escolares simples y no presentan tanto problema cuando se realizan ejercicios de forma oral. La corteza cerebral se encarga del aprendizaje consciente y, una vez que la tarea está asimilada, se automatiza su ejecución y pasa a estar controlada por otras estructuras cerebrales. Para valorar la preferencia manual del niño, se puede utilizar diferentes pruebas como las siguientes: – Preferencia ocular: Pediremos al niño que mire por un ‘catalejo’ o a través de un agujero impreso en una cartulina mientras observaremos con qué ojo lo realiza. – Preferencia manual: Daremos al niño un objeto y veremos con qué mano lo recoge. – Preferencia de pierna: Pediremos al niño que de una patada a un balón o una pelota para ver qué pierna elige para ello. LA LATERALIDAD La lateralidad es la preferencia del uso de una de las partes del cuerpo humano sobre la otra. El proceso por el cual se desarrolla se llama lateralización y depende de nuestro funcionamiento a nivel cerebral. Distinguimos distintos tipos de lateralidad entre los que encontramos: – Lateralidad normal: Consiste en la dominancia de sólo uno de los lados del cuerpo. En este caso, puede predominar el lado derecho o el lado izquierdo. – Lateralidad cruzada: Se da cuando hay un uso prioritario de un elemento de un lado y otro del otro lado. Por ejemplo, puede que una persona sea diestra de mano, pero zurda de pie. O niños que escriben con la derecha, pero su ojo dominante es el izquierdo o viceversa. – Lateralidad contrariada: Se refiere a aquellos casos en los que observamos que el pie y el ojo dominante son diestros. Por ejemplo, el niño escribe con la mano izquierda a pesar de qué de forma espontánea o natural para aquellas actividades usa la otra mano. También, hace referencia a que utiliza la mano contraria a la que escribe para sonarse la nariz, lavarse los dientes, empujar, salud y reconocer por el tacto. – La predominancia mixta o incompleta: Esta se da cuando la preferencia no es constante, sino que va cambiando con el tiempo. Es posible que durante una época los niños utilicen la mano derecha, más adelante la izquierda y que, luego, vayan modificando esta predominancia. Es una situación relativamente frecuente en esta edad. Sin embargo, se considera anómala más allá de los 6/7 años. – La ambiestralidad: Hace referencia a la capacidad de utilizar indistintamente los miembros de uno u otro lado del cuerpo. AMBIDIESTRALIDAD La mayoría de gente piensa que ser ambidiestro es lo ideal pues a simple vista parece ser una prioridad o una ventaja. Sin embargo, nada está más lejos de la realidad. Los bebes y los niños pequeños son siempre ambidiestros. Si observamos a un bebé podemos ver cómo utiliza indistintamente ambas manos y ambas piernas; de hecho, si no lo hiciera sería una señal de alarma a tener en cuenta para valorar la existencia de algún tipo de problema motor. Por lo tanto, que los niños pequeños sean ambidiestros es normal. Esta condición puede extenderse hasta los seis primeros años en algunos casos por lo que; durante este período de tiempo, sería un error forzar a un niño a utilizar uno u otro lado de su cuerpo ya que puede ocasionar lateralidades contrariadas. Es decir, puede causar que un niño se acostumbre a utilizar la parte de su cuerpo que no corresponde con su funcionamiento cerebral. Por esto, no debemos preocuparnos antes de tiempo. A lo largo de su desarrollo psicomotor, se irán lateralizando hasta establecer su lateralidad adecuada. ¿QUÉ SUCEDE CUANDO UN NIÑO PARECE SER AMBIDIESTRO MÁS ALLÁ DE LOS SEIS AÑOS? Se estima que tan sólo uno por ciento de la población es realmente ambidiestra y, por lo tanto, no tienen un lado predominante en su cerebro. Si tu niño parece ser ambidiestro después de los 6 años es necesario que le ayudes a establecer su propia lateralidad con ayuda de actividades motrices. Para hacerlo, es esencial que fomentes el uso, no de la mano que más utilicen, sino de aquella con la que tienen una mejor ejecución. Es decir, no debemos fijarnos en la cantidad de movimientos que realizan sino en la exactitud de estos. ¿Qué ocurre cuando la lateralidad no está bien definida en el niño? Cuando la lateralidad no
Los mejores consejos para cuando tu hijo no quiera hacer la tarea

Muchos padres hemos tenido que lidiar con nuestros hijos cuando no quieren hacer deberes o sienten desgano por hacerlos ¿Por qué? Principalmente, porque les resulta tedioso y aburrido; sobre todo, cuando no tienen una motivación correcta que les indique por dónde empezar. La mayoría de veces, nosotros tenemos la intención de ayudarlos, pero terminamos cometiendo errores que no contribuyen a su aprendizaje. Entre llantos, apatía, discusiones y malas contestaciones la tarde se puede convertir en un auténtico desastre; o, lo de distraerse con una mosca se puede convertir en una frase real, pero no solo con una mosca, sino también con un lápiz, una goma, una mancha en la mesa o incluso el perro. Pero si quieres evitar estas situaciones y lograr que tu hijo haga sus deberes en un abrir y cerrar de ojos ¡Lee los siguientes consejos! ¿Qué errores frecuentes cometemos? Es un grave error que nuestros niños hagan las tareas en la sala, cocina o en cualquier otro espacio de la casa donde los demás están viendo televisión. Nuestro niño no hace deberes ya que como los demás están realizando otras actividades (leer periódicos, ver televisión, conversar, etc.) no toman en serio el asunto. Por esta razón, debemos establecer un espacio fijo donde nuestro niño pueda hacer su tarea cómodo y sin elementos que afecten a su concentración. Además, es necesario hacerle entender que el momento “tareas” es importante y que debe llevarlas a cabo en su rincón de estudios. Asegurándonos de que este sea un lugar silencioso y sin distractores. Con el fin de agilizar las tareas y reducir el tiempo, algunos padres caemos en el error de hacer la tarea por ellos. Esto es muy perjudicial para el niño ya que no aumenta su capacidad ni su disciplina y tampoco aprende cosas nuevas. El momento de las tareas debe estar lleno de paz y tranquilidad por lo que debemos evitar regañarlos o reclamarles porque le dejaron mucha tarea. Nuestro deber como adultos es guiarlos para que culminen sus deberes de la mejor manera; además de ayudarles a encontrar las respuestas ya sea en internet o en sus propios libros. No impongamos el control absoluto ya que, si lo ponemos nervioso, se bloquearán y no terminarán sus tareas. Consejos cuando nuestro hijo no hace sus deberes Seamos francos, cuando un niño sale de la escuela lo primero que quiere es pasar un rato viendo televisión o jugar con sus juguetes. Su último deseo es sentarse en su escritorio para hacer ejercicios de matemáticas, escribir oraciones de lengua o estudiar para un examen de sociales o inglés. Muchos niños no suelen acoger esta actividad con agrado ni ilusión. La mayor parte de escuelas, colegios y sistemas educativos están organizados para que algunas actividades se completen en casa. Dependiendo del profesor, el ritmo de la clase y/o el curricular escolar estas tareas pueden ser livianas o extensas y varias veces tienen bastante peso en la nota final. Por esto, los padres nos encontramos en la obligación de motivar a nuestros hijos para que hagan los deberes y, además, los hagan sin dramas. Ahora que conocemos algunos errores que cometemos los adultos voy a mostrarte estrategias que nos ayudarán a que nuestros pequeños estén más motivados para hacer sus tareas: 1. Dejar que descanse antes de hacer los deberes: Salir de la clase para sentarse en un escritorio de nuevo es algo que no le apetece a ningún niño, como tampoco nos gusta a los adultos. Por este motivo, es recomendable dejar que tenga un tiempo de esparcimiento y diversión antes de comenzar con las materias. De esta manera va a refrescar su mente ayudándole a afrontar la tarea con mayor concentración. Basta con media hora o una hora para que el niño corra por el parque, almuerce tranquilamente o juegue con sus juguetes. 2. Evita la televisión antes de hacer las tareas: Si nuestro hijo se sienta a ver televisión apenas llega de la escuela entrará en una dinámica de la que será difícil sacarlo. Por esto, es preferible que juegue en el parque, haga algún deporte, juegue con sus juguetes o realice alguna otra tarea. 3. Emplear empatía: Antes de enfadarnos con nuestro hijo porque no hace deberes, pongámonos en su lugar. ¿Quisieras seguir trabajando después de la jornada laboral? Pensemos en cómo puede sentirse, empleemos paciencia y mucha pedagogía en lugar de gritos y castigos. Tampoco juzgues con ojos de adulto el resultado de sus tareas ya que es normal que a tu hijo pueda llegar a costarle media hora lo que a ti te cuesta 10 minutos. Es importante entender que su tiempo no siempre es el mismo que los adultos, pues muchos niños no funcionan bajo presión. ¡Motívalo por cada pequeño avance que veas! 4. Seamos un ejemplo: Será difícil motivarlo si cada vez que sale de la escuela o colegio le preguntamos si tiene deberes, pero la respuesta nos disgusta y lo expresamos delante de él. Evitemos todos los comentarios negativos y guardemos para nosotros lo que realmente pensamos sobre los deberes escolares. 5. No compliquemos su agenda: Las actividades extraescolares pueden ser una gran carga para los niños (francés, inglés, ajedrez, guitarra, fútbol, etc.) ya que aumentarlos en su agenda previamente llena los dejará exhaustos. Que lleguen a casa a las seis de la tarde tras actividades extracurriculares para ponerse a estudiar será complicado. Entonces, tratemos de aligerar lo máximo posible sus responsabilidades para que tengan una tarde tranquila y con tiempo para jugar. 6. Pequeños descansos mientras hace los deberes: Si nuestro hijo tiene una gran cantidad de deberes será complicado que los haga todos desde principio a fin sin levantar la cabeza. Lo ideal es programar el rato de estudio para que trabaje alrededor de 20 minutos, descanse 5 y así sucesivamente hasta que termine los deberes. Esos cinco minutos no deben servir para que use el iPad, tableta o vea televisión ya que estopotenciará su desconcentración; más bien, es un breve descanso para ir a comer algo, beber agua, hablar con nosotros,