Escribir un buen discurso es un trabajo complejo y de gran importancia para quienes tienen que utilizarlos regularmente.
Los discursos son una herramienta de comunicación poderosa si se manejan de manera adecuada; pero, a su vez, pueden perjudicar la imagen del orador y de la organización que representa si no son bien gestionados. Por esto, te contaremos todo lo que necesitas saber sobre estos a continuación.
¿Qué es un discurso?
El discurso es una forma de comunicación en la que un emisor construye un mensaje y lo transmite a un receptor por medio del lenguaje, escrito u oral, haciendo uso de un canal.
Un concepto más específico hace referencia a la acción que ejecuta una persona cuando habla ante un público y emite un mensaje previamente preparado. Generalmente, esta clase de discurso busca orientar respecto a un tema y es desarrollado de tal manera que capta el interés de los oyentes.
En los actos políticos, económicos o académicos se suelen efectuar discursos y muchos se apoyan en recursos informáticos como presentaciones de diapositivas, vídeos o imágenes.
Por último, un dato curioso es que la palabra discurso también suele relacionarse con la palabra relato en referencia al contenido cultural e ideológico que profesa una persona o grupo.
Características del discurso
A pesar de que cada clase de discurso tiene características propias, podemos distinguir algunas semejanzas entre sus diferentes formas.
Las principales características del discurso son la objetividad, especialización, precisión y verificabilidad, pero existen otras como:
- Precisión: Expone un tema y sus argumentos de manera que pueda ser comprendido por la audiencia.
- Verificabilidad: Se basa en hechos comprobables que lo justifiquen y den validez, salvo en algunos casos como en el discurso de graduación, el religioso o el artístico.
- Especialización: Se enfoca en un área y está dirigido a una audiencia que pueda interpretarlo y utilizarlo.
- Originalidad: Hace uso de sus propios recursos y cuenta con puntos de vista creativos, únicos y novedosos
- Estructurado: Organiza la información de manera clara y ordenada para ser interpretada por los oyentes o lectores.
- Atractivo: Llama la atención de la audiencia, la mantiene activa y, en muchos casos, la incentiva a la acción.
- Multi contenido: Cuenta con varios tipos de información y se puede complementar con recursos audiovisuales.
- Multi plataforma: Se transmite a la audiencia de forma oral o escrita.
Partes del discurso
Un discurso bien elaborado se compone de las siguientes partes:
- Apertura: Este punto no es del todo obligatorio, pero sí es preferible usarlo. La apertura se refiere a la actividad de llamar la atención de la audiencia para atraer a más oyentes y, en general, tiene forma de un saludo llamativo.
- Introducción: Es una parte crucial del discurso ya que se lo utiliza para hablar de manera general sobre la idea o pensamiento que deseamos dar a conocer y con qué finalidad lo hacemos.
- Desarrollo: Durante el desarrollo se trata el tema en profundidad con datos y argumentando cada punto. Aquí se denota el conocimiento que el emisor tiene sobre un tema.
- Conclusión: La conclusión es la parte final del discurso donde se engloban todas las ideas expresadas y se da a conocer el resumen de la charla. Es realmente importante ya que es lo último que los oyentes escucharán y recordarán.
Elementos del discurso
El discurso cuenta con los siguientes elementos:
- Emisor: Es la persona que emite el discurso mediante el uso de lenguaje claro y conciso.
- Receptor: Es la persona que recibe el mensaje.
- Mensaje: Es el conjunto de ideas expuestas durante el discurso.
- Tema: Son todas las ideas que se busca dar a conocer tomando en cuenta un referente.
- Contexto: Es la situación en la que se desarrolla el discurso.
- Canal: Es la conexión existente entre el emisor y receptor.
- Código: Es el lenguaje o los signos que el emisor y el receptor deben tener en común para que puedan comprender el mensaje sin ningún impedimento.
Consejos para preparar un buen discurso
Ahora que conoces más sobre el discurso, te contaremos algunos consejos para que puedas sentirte seguro frente a tu auditorio:
- Lee y aprende:
Normalmente, las cosas no se aprenden por ósmosis, sino que es necesario el trabajo y esfuerzo. Por esto, es recomendable leer y escuchar muchos discursos y textos si quieres ser un buen escritor u orador de discursos.
- Hay que ser escuchado, no leído:
Nunca olvides que los discursos están hechos para ser escuchados, no leídos. Es muy importante evitar expresiones complejas y llamativas que pueden resultar espectaculares en un texto, pero innecesarias o confusas en un discurso.
- Prepara una buena apertura:
Empieza fuerte, ya sea con cierta dosis de drama, con un dato que despierte curiosidad, con una diapositiva o con un vídeo cautivador.
- Conéctate con el público:
Recuerda que las personas no son ordenadores y que tendrás que personalizar tu discurso según tu público. Para empezar, es necesario establecer contacto visual y entusiasmo desde el primer momento. Mostrar tu vulnerabilidad te hará parecer cercano y auténtico. Además, si los haces reír tendrás otro punto a tu favor.
- Cuenta una historia, personalízala:
Busca una historia o un personaje que empatice con el público, crea tensión, busca la curiosidad. Al final, termina con una revelación divertida, conmovedora o satisfactoria, pero que haga reflexionar y mantener la atención.
- Prepara una buena estructura:
Debido a que un buen discurso es un relato, debe tener la estructura de este. Es decir, tener un inicio muy potente y un gran final.
- Persuade:
En ocasiones, tendrás que derribar ideas previas o preconcebidas entre tu público para hacer prevalecer las tuyas, pero ¿Cómo conseguirlo? Predispón a tu auditorio y no trates de imponerte, sino de guiar a los oyentes hasta la conclusión deseada. Haz que tus ideas sean aceptables y tu lenguaje corporal sea adecuado.
La lógica, el humor, las anécdotas y las ideas de terceros serán algunos de tus aliados.
- Quién es tu audiencia y en cuál es tu mensaje:
Un buen discurso debe estar adaptado a tu audiencia. No es lo mismo hablar para los accionistas de tu empresa que en un acto para estudiantes, ante agricultores internacionales o para tus vecinos. Entonces, según la audiencia hay que cambiar el lenguaje y el mensaje.
Además, debes tener en cuenta si hay un doble auditorio. Es decir, si además del público están los medios de comunicación. En estos casos se puede diseñar un doble mensaje; uno pensado para la audiencia general y otro enfocado a los medios de comunicación.
Ten cuidado con acumular demasiados mensajes ya que podemos saturar o confundir a la audiencia.
- Utiliza apoyos visuales:
Los apoyos visuales son herramientas esenciales para llegar al público y transmitir el mensaje. Algunos ejemplos son fotografías, vídeos, animaciones, datos clave, etc.
- Preparar un guión:
Durante la preparación de tu charla tendrás que decidir si tu discurso es memorizable o no. Elijas lo que elijas, hazlo seguro y recordando no caer en un tono plano y no dejarte llevar por los nervios.
- Ensayar:
Ensayar es muy útil, principalmente si lo haces con público como, por ejemplo, tu equipo. Al finalizar los ensayos asegúrate de preguntarles ¿He captado su atención?, ¿Establecí contacto visual?; ¿Hubo suficiente humor?; ¿Logré adecuar el tono y ritmo?, etc.
- Cuida tu final o cierre:
Independientemente de cómo quieras finalizar tu discurso, no debes hacerlo bruscamente. El final es la parte más importante de tu presentación así que ten estudiado y preparado qué decir.
A pesar de que parezca poco lógico, uno de los primeros pasos para preparar un discurso es diseñar el final. Así, lograrás encajarlo con el inicio.
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