¿Estás cansado de procrastinar? ¡Lee el siguiente blog!

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Sí, a mí también me ha pasado que todo lo que debía hacer se me ha acumulado. Y sí, también he tenido tiempo suficiente para hacerlo antes pero no he podido tomar la decisión de no dejarlo para luego y así evitar sentirme estresada o culpable. ¿Sabes de lo que te hablo verdad? Si te sientes identificado con las palabras anteriores, el siguiente blog es para ti.

No es una cuestión de pereza…

Comencemos por ponerle un nombre a esta situación. Quizás lo conoces como un: “dejo todo para último momento” o un “lo haré más tarde”; la verdad es que a esta acción de postergar todo lo importante para después y ponerse a hacer algo irrelevante la llamamos: procrastinar. Procrastinar es más común de lo que crees.  Y la verdad es que el concepto va mucho más allá de decidir voluntariamente no hacer algo en el momento en el que se debe sino, se relaciona directamente con las emociones negativas:

La procrastinación no es un defecto del carácter o una maldición misteriosa que ha caído en tu habilidad para administrar el tiempo, sino una manera de enfrentar las emociones desafiantes y estados de ánimo negativos generados por ciertas tareas: aburrimiento, ansiedad, inseguridad, frustración, resentimiento y más (Lieberman, 2019).

¡Acabas de descubir algo muy importante! El dejar todo para después no es solo cuestión de pereza. Si eres procrastinador, piensa en lo que he mencionado antes… ¿Cuáles son los motivos verdaderos por los cuales no quieres hacer lo que debes hacer urgentemente? ¿Puede que para ti procrastinar sea una forma de no enfrentar tus miedos o tus inseguridades?

Quizás hay varios motivos por los cuales no quieres hacer lo que tienes pendiente; pero todo esto sumado  al estrés, culpabilidad y ansiedad que sientes cuando te das cuentas que podrías haber hecho todo antes y no lo hiciste, es un precio muy alto por pagar. Además de convertirse en un terrible hábito muy difícil de corregir. Pero no imposible.

Pero ¿Por qué no puedo dejar de hacerlo?

 Y la verdad es que la razón por la cual procrastinamos es por la satisfacción poco duradera que nos produce no tener que hacer eso que tanto estamos evitando. Ese consuelo de poder pensar en otra cosa, ese momento en el que todo está bien y hasta me olvido de mi responsabilidad. Y quiero olvidarme de ella porque me genera miedo o poco agrado o la tengo que hacer por obligación.

 

Y la pregunta importante: ¿Cómo dejar de procrastinar de una vez por todas?

Identifica las causas.

Si ya te diste cuenta que no dejas todo para después por flojera, ¿qué es lo que está haciendo que adoptes este hábito tan destructivo para tu vida?

Como ya te conté previamente, la razón por la cual procrastinas posiblemente es alguna emoción negativa relacionada con la tarea que debes cumplir. Identifica estas emociones. Puede ser que sientas miedo de no ser capaz, presión u obligación.

Practica la distracción cognitiva.

Aunque suene raro el término “distracción” en este momento, en el cual estoy hablando de no querer distraerme para concentrarme en lo que debo hacer; debo decirte que lo más seguro es que en algún punto de tener que hacer tus tareas y obligaciones, sientas ansiedad. Por ello te quiero presentar el método de la distracción cognitiva. Para calmar tu ansiedad, puedes llevar a cabo varios ejercicios que se basan en este método.

Básicamente, lo que queremos es disminuir nuestra ansiedad, enfocándonos no en las emociones o pensamientos negativos que circulan por nuestra mente, si no en otro estímulo totalmente distinto, voluntariamente.

  • Ejercicio de la respiración consciente

Se basa en concentrarte en tu proceso respiratorio. Desde que el aire entra por tu nariz, y pasa por tu faringe, laringe, hasta llegar a tus pulmones y ser expulsado por tu boca.

  • Hacer mandalas

Son platillas con formas de flores, usualmente; las cuales puedes pintar de varios colores y así durante varios minutos concentrarte exclusivamente en no salirte de las líneas o en qué colores usarás para pintar.

  • Leer y cocinar

Dos actividades las cuales hacen que tu cerebro despierte, se relaje y se concentre. Recréate leyendo un libro el cual te pareció interesante, o cocina la receta que llevas tanto tiempo queriendo hacer.

Las dos primeras opciones son más útiles cuando no disponemos de tanto tiempo, y obviamente la tercera puedes realizarla cuanto tengas más tiempo libre. De esta forma detendremos la ansiedad y mejoraremos el estado en el que nos encontramos.

Lo que nunca te recomendaría como actividad para distraerte es ver durante horas una serio o chequear tus redes sociales sin medir tu tiempo y como vía para desestresarte; ya que al finalizar estas actividades, lo más posible es que la ansiedad que sientes sea aún mayor.

Establece metas alcanzables.

Muchas veces lo dejamos todo para después porque ese “todo” es una lista de cosas interminable e imposible de cumplir. Para que tu mente no lo vea todo como una montaña antes de haber comenzado; proponte objetivos diarios que sí sepas que puedes  cumplir. Organiza y reparte. No quieras cumplir las tareas de una semana entera en un solo día. Prioriza. ¿Qué te urge hacer primero? ¿Qué te llevará más tiempo y esfuerzo hacer? Si es necesario, anota en un papel tus metas diarias y celebra cada vez que logres culminar una. Por más insignificante que te parezca, el saber que vas cumpliendo tus objetivos te producirá incluso más satisfacción que el no hacerlo hasta después.

Recuerda tu meta final.

Muchas veces el desinterés nos vence; llega a ser más grande que nuestro sentido de la responsabilidad. Esto suele pasarnos en los estudios. Ya que pueden haber materias que nos aburran o podemos pensar que no sirven para nada. En ese preciso momento, recuerda tu mayor sueño, la motivación detrás de todo tu esfuerzo. Puede que alguien que quiera estudiar para ser piloto piense que la clase de literatura o arte no le sirve, pero quizás esas dos asignaturas son obligatorias  para culminar su carrera. El piloto deberá recordar que para poder volar primero debe superar con éxito esas dos “pruebas”. Si te motivas pensando en tus sueños, cumplirás con más ganas tus obligaciones.

Exterioriza lo que sientes.

Muchas veces pensamos que tenemos que cargar solos con nuestra mochila, pero no es así. Acércate a alguien de confianza o profesional para hablarle a cerca de lo que te está ocurriendo con respecto a procrastinar. Cuando hablamos acerca de lo que sentimos, el peso se vuelve más liviano.

Enfrenta tus miedos.

Lo mejor que puedes hacer para enfrentar a tus miedos es recordarles quien eres, y todas las virtudes las cuales te hacen una persona increíble. En una hoja en blanco, haz una lista con las cualidades negativas que tú creas que tienes. Por cada adjetivo negativo que anotes, al lado, anotarás tres adjetivos positivos que te definan. Tómate tu tiempo para pensar. Y date cuenta de la gran persona que eres, capaz de hacer todo lo que te propongas.

Crea nuevos hábitos.

Nunca es tarde para empezar de nuevo. Empieza a tomar las riendas de la organización de tu tiempo y empieza a crear nuevos hábitos. Si para lograr esto necesitas ayuda, Ilvem Ecuador cuenta con un programa de apoyo escolar, el cual dispone de un grupo de profesores que no solo te guiarán académicamente, si no también te ayudarán a tener más claro estos nuevos hábitos que estás incorporando a tu día a día.

No dudes en contactar en este momento con Ilvem.  Tienen centros de estudio en varias provincias de Ecuador: Quito, Ambato y Cuenca. Y también dispone de más servicios relacionados a métodos de estudio y desarrollo del aprendizaje.

Quiero recordarte que debes darle tiempo al tiempo (no hablo de seguir procrastinando), sino más bien, recuerda esto para no querer ser una persona con hábitos totalmente distintos de la noche a la mañana. Deshacerte de las rutinas que ya tienes interiorizadas te va costar, pero no es imposible. Con mucho esfuerzo, constancia y ganas lo conseguirás. Recuerda también no pensarte tanto las cosas, hazlas en el momento en el que se te vengan a la mente; poner esto en práctica es tan sencillo como suena.

Tú decides, pon en práctica los consejos que más creas se adecuen a ti y piensa también que cada persona es un mundo. Seguro encuentras la manera de liberarte de la procrastinación y puede que sea una estrategia distinta a las que planteamos anteriormente. Si probaste algún método para dejar de procrastinar y te funcionó, compártelo con nosotros ¡Nos interesaría mucho escucharte y aprender de ti!

Te dejo la siguiente frase popular que dice: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Levántate ahora mismo y comienza a trabajar por ti y lo que te propongas.

 ¡Espero haberte ayudado! No olvides dejar tus comentarios acerca de qué tan útil te pareció la información de este blog y compartirlo con alguien que creas que lo puede necesitar.

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