¿Cómo recordar lo que lees? 8 consejos útiles para mejorar tu memoria

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07/12/2018 Brain vector illustration in top view. ESPAÑA EUROPA MADRID SALUD GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ILYA OKTYABR

La mayoría de nosotros estamos leyendo algo constantemente, ya sea libros, artículos, o noticias, la lectura es una de las actividades más importantes de nuestro día a día. De no ser por ella, no seríamos capaces de enterarnos de qué es lo que sucede con el mundo, ni de comunicarnos de manera apropiada. Pero, no siempre se da el caso de que podamos recordar todo lo que leemos, de hecho. Lo más común es que olvidemos lo que hemos leído en un día. Aunque recordar cosas, como cada noticia que se ha dado en una semana, no es tan imprescindible, si lo es cuando necesitamos memorizar algún contenido importante. Como, por ejemplo, cuando necesitamos aprender el texto antes de una prueba o para una presentación.

Afortunadamente, existen varias formas para poder recordar lo que leemos. No se trata de tomar un libro o un texto y estudiarlo a profundidad, más bien son algunas técnicas para mejorar la memoria y la capacidad retentiva. Desde ILVEM Ecuador te proponemos los siguientes consejos que, si los sigues, verás que memorizar lo que lees es bastante sencillo.

Empieza haciendo un repaso general y luego específico de la información

La clave para poder aprender y recordar algo es mantener esa información en nuestra mente una y otra vez. Con solo una presentación, es muy difícil recordar algo, a menos que tenga un impacto emocional profundo. La revisión y la repetición refuerzan la huella que deja la información en nuestra memoria, volviéndose en algunos casos automática. La memoria automática es la que se debe reforzar si se quiere retener lo que leemos con mayor frecuencia y facilidad. Esto es particularmente útil para la información que es más dispersa o que no se puede relacionar con elementos más sencillos. Como es el caso de las listas de palabras o tablas de tiempo; sin embargo, el repaso y la repetición se aplican a otros tipos de información. En ILVEM Ecuador nos enfocamos en mejorar la memoria automática para que sea más sencillo retener diferentes tipos de información.

Esquemas y resúmenes son la clave

El hecho de, simplemente, leer un texto y esperar a que se grabe en nuestra memoria puede ser un proceso lento e ineficaz. Cuando sea necesario agilizar el proceso, es buena idea incorporar los contenidos comentados para recopilar y organizar la información. Realizar esquemas de las ideas recopiladas nos permite trabajar a nivel mental con la información, procesarla y manipularla para que podamos entendernos. Además, una manera efectiva de repasar el contenido es mediante resúmenes. Para lograr esto, lo más aconsejable es resaltar ideas, o tomar notas de lo que nos parezca más importante. Toda vez que se ha realizado esto, se puede hacer un repaso general y específico de toda la información recopilada.

Leer y repetir en voz alta

Varios estudios muestran que, en comparación con la simple lectura silenciosa, es más eficaz y eficiente verbalizar lo que hemos leído.  Ya que de esta manera estamos estudiando el contenido informativo no solo como una representación visual, sino que también a un nivel motor y auditivo. Otra técnica para recordar lo que se ha leído, que es un método de estudio bastante eficiente, es preparar una presentación con todo el contenido estudiado.

Es decir, exponer la información de las ideas principales, los resúmenes y esquemas de una manera organizada. Cuando se explica ese contenido a demás personas se refuerzan los conocimientos ya que, la posibilidad de que surja una pregunta permite saber en qué temas se debe prestar una mayor atención. En general, trabajar mentalmente con la información para ponerla en nuestras propias palabras y expresarla nos ayuda a dar sentido a lo aprendido. Lo que sin duda promueve una memorización más rápida y eficiente.

Utiliza varios métodos

Cuando pensamos en aprender o recordar algo, podríamos pensar que es necesario repetir la información de manera interminable. De hecho, tradicionalmente, nos han enseñado que la mejor manera de memorizar información es por repetición. El problema de este método es que es más fácil que la información se pierda si no se repite constantemente. Además, no se queda grabada en la memoria de largo plazo, por lo que no se estaría aprendiendo realmente y solo se estaría repitiendo de manera robótica.

Aunque es importante que se recurra a la repetición de información, puede ser mucho más beneficioso que la información se presente en más de un canal. Además, el uso de diferentes caminos permitirá a las personas con cierto tipo de memoria a aumentar sus posibilidades y velocidad de aprendizaje. Por ejemplo, hay personas que retienen más información verbal que información visual, o viceversa. Así como también existen personas que funcionan mejor cuando asocian la información con imágenes, diagramas o números.

Utiliza metáforas, acrónimos y siglas o ¡crea tu propia historia!

Una buena estrategia para ayudarte a recordar el contenido más fácilmente no es solo presentarlo, sino intentar crear metáforas con conceptos, combinaciones iniciales o partes de palabras adquiridas para formar contenido nuevo. Más corto y más fácil de recordar. Nuevamente, si te enfocas en organizar los temas que has leído en esquemas o resúmenes, se te hará mucho más fácil recordar una palabra y asociarla con un contenido más profundo. La lluvia de ideas también puede serte útil cuando trates de resumir lo que existe en un texto.

Luego de que organices la lluvia, intenta asignar un elemento a cada palabra que se te haga fácil recordar. Este es el típico ejercicio que se les enseña a los niños para memorizar el orden de los planetas. En lugar de hablarles de Mercurio, Venus, Tierra, etc., se les enseña una oración sencilla, divertida y fácil de memorizar en la que solo tienen que recordar qué es lo que representa la primera letra: “Mi Vaca Tiene Muy Juntas Sus Uñas Negras”.  Otra forma de facilitar la memorización de ciertos tipos de información de forma rápida es encontrar conexiones entre diferentes conceptos para recordarlos y desarrollar una historia corta o incluso una sola frase que contenga ambos. Así, la memoria de una persona evoca la memoria de la otra.

Conectando lo nuevo con lo viejo

Otra estrategia de aprendizaje, que a menudo ocurre de manera espontánea en el proceso de aprendizaje y es fácil de lograr, es asociar la información recién recordada con conocimientos o experiencias previas. Esto ayuda a comprender la información y darle sentido. Esta es una estrategia que se suele utilizar a nivel universitario, específicamente, en los análisis de lectura. Este tipo de ejercicios está pensado, precisamente, para que los estudiantes puedan aportar sus ideas frente a la nueva información que presenta la clase. Sin embargo, también se puede aplicar a otros ámbitos, como el laboral y el personal. Por ejemplo, si has leído mitología griega, puedes comparar lo que conoces al leer novelas basadas en este tipo de información como, por ejemplo, la saga de Percy Jackson.

Encuentra un buen lugar para leer

El ambiente en el que nos encontramos para ser productivos, leer, estudiar y empezar proyectos es importante para facilitar o dificultar el proceso de aprendizaje. Para mejorar la memoria, debemos buscar un ambiente que tenga la intensidad de luz adecuada y que pueda ser natural. Además, es necesario que sea un ambiente con una temperatura agradable (ni muy frío para evitar congelarnos, ni muy caliente para no sofocarnos). Otro punto que es importante sobre el espacio es que debe permitir que se pueda leer con una postura cómoda, pero no demasiado holgada. Es importante que no haya otras distracciones (teléfonos celulares, pantallas o paneles fuera de su alcance) y que haya suficiente espacio (evita leer, por ejemplo, en un armario o bodega).

Asocia la información con algo que te apasione

Claramente, esto no siempre será posible, por lo que es más una sugerencia que una técnica. Pero que no pueda realizarse todo el tiempo, no quita útil asociar lo que queremos aprender con algo de interés y satisfacción. Es diferente comparar el aprendizaje nuevo con el viejo, a compararlo con algo que nos apasione. Cuando comparamos lo que estamos leyendo con algo de nuestro interés, le estamos dando un mensaje positivo a nuestro cerebro de que esa información se relaciona con algo que nos gusta.

Efectivamente, para el cerebro es mucho más fácil retener la información de una lectura que asociamos con nuestra película favorita, que aquella que relacionamos, por ejemplo, con nuestra materia menos favorita. Es por esta razón que puede ser más fácil recordar que memorizar cuando incluye sentimientos positivos relacionados con nuestros intereses. Por eso, es necesario buscarle algún gancho positivo a las lecturas para, así, poder retener por mayor tiempo la información que nos brindan.

Con todas estas técnicas, estamos seguros que podrás empezar a mejorar tu capacidad de retención de información en el menor tiempo. No obstante, para facilitar este proceso es una buena idea recurrir a profesionales que se dedican a mejorar la memoria de corto, mediano y largo plazo. ILVEM Ecuador es uno de los espacios en donde esto es posible, así que no dudes en contactarnos para que tu memoria alcance su mayor potencial.

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