CASTIGOS Y CONSECUENCIAS: ¿EN QUÉ SE DIFERENCIAN?

Nuestros hijos ponen a prueba sus límites y rompen las reglas a menudo, esto forma parte de su aprendizaje.  Por otra parte, nosotros, como padres, podemos elegir cómo reaccionar ante cada situación para educar a nuestros hijos. Por esto vemos importante que aprendas diferenciar el castigo y la consecuencia.

Los castigos evitan una conducta por imposición del adulto, por miedo de amenazas y no porque nuestros hijos hayan comprendido lo incorrecto de su conducta. Los castigos tienen que ver con la conducta que se quiere corregir.

Por su parte, las consecuencias enseñan a los hijos a hacerse responsables de sus elecciones y su conducta.

Veamos un ejemplo:

Camilo tiene 7 años, sabe que no debe dejar los juguetes en el patio, sin embargo, lo ha hecho.  

Castigo: No irá de visita a casa de los abuelos.

Consecuencia: Deberá guardar los juguetes en su lugar,  dejar el patio limpio y en orden.

Como podemos ver, el castigo es totalmente parcial y por esto puede ser exagerado, además, los castigos no son educativos, son meramente punitivos, su objetivo es penalizar al niño, no hacerle ver que sus actos tienen consecuencias.

Las consecuencias, se enfoca en los resultados de las acciones y no en los individuos en sí, podrán identificar que hay comportamientos problema, pero nunca niños problema,  por consiguiente, no se daña la autoestima y se fortalece el carácter. 

Para que nuestras consecuencias sean eficaces debemos evitar reproches, ironías y humillaciones, tomando en cuenta los siguientes puntos lograremos que  sean suficientemente claras:

  • DEBE SER INMEDIATA. Juan juega a tirar bolitas de pan a su hermano en la cena. La consecuencia inmediata es quitarle el pan en ese momento, no al cabo de un rato.
  • DEBE GUARDAR RELACIÓN CON LA CONDUCTA DE TU HIJO. No tiene sentido que castiguemos a nuestro hijo sin dulces o sin ver la televisión por no recoger los juguetes del suelo. Sería más apropiado retirarle los juguetes no recogidos durante una temporada.
  • OFRECE A TU HIJO UN MODELO A IMITAR. Oscar juega incorrectamente con el cuchillo, haciendo bromas delante de sus hermanos. Su padre puede actuar de dos maneras: “Oscar, todos sabemos que eres un poco pequeño y por eso no sabes utilizar el cuchillo como un mayor; ¡te acabas de quedar sin cuchillo!” o bien “en la próxima comida podrás volver a utilizar el cuchillo”. La consecuencia es la misma (quedarse sin cuchillo) pero la segunda opción ofrece un modelo a imitar.
  • COHERENCIA ENTRE LOS PADRES. Ambos padres han establecido que no se puede jugar Play Station entre semana. Si Alicia les pregunta por separado si puede jugar Play Station, ambos deben mantenerse firmes, sabiendo qué es lo que contestará su pareja.
  • MEJOR CONSECUENCIAS DE POCA DURACIÓN QUE A LARGO PLAZO. Juan tiene 15 años y sabe que no puede hablar por teléfono más de 10 minutos. Infringe la norma. Sus padres le castigan un mes sin teléfono. En este caso, habría sido razonable acortar el tiempo de pérdida de privilegio, por ejemplo, a una semana. De esta manera, ofrecemos la posibilidad de probar de nuevo después de la consecuencia estando todavía caliente la infracción.

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